sábado, 7 de noviembre de 2009

La gripe A, B, C, el cambio climático y otras desgracias

Fomenta tu sentido crítico preguntándote porqué te cuentan algunas cosas.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Lo que me saca de mis casillas


¿Sabéis lo que me saca de mis casillas? Cuando con toda tu buena fe te dirigies a una máquina de bebidas muerto de sed, metes la moneda, aprietas el boton y no sale la puta lata. ¿Por qué nos hacen esto?, pero lo gracioso no es eso, lo mejor y más jodido es que la puta máquina para acabar de reírse de tí coge y te devuelve el cambio, la muy zorra te tima pero lo hace con estilo. Te jode pero no del todo... ¡Joder! ya que me puteas hazlo hasta el fondo,si al menos todavia creyera que hay un jodido enano dentro de la máquina aún podría pensar que es alguien con conciencia que le gusta joderme, ¡pero no!, tiene que ser una puta mierda de máquina de tecnología de mierda que se ríe de tí sin saberlo. Si por lo menos se tratase de un jodido T 1000 con toda su cara de hijo de puta pues lo entendería y me comería la rabia pero no... tiene que ser una jodida máquina de pepsi... Eso es lo que realmente me saca de mis casillas.

Semiótica de la llamada perdida

Curioso caso el de la llamada perdida o "toque". Se trata del símbolo con el significante más variable que se me viene a la mente. Me explico.

¿Álguien es capaz de definir, de acotar de forma precisa, lo que puede llegar significar una llamada perdida? Ese breve (pero intenso) fragmento de llamada contiene todos los posibles significados que se nos vengan a la mente. Desde los más cortos y directos, como el clásico "llamame", el socorrido "ábreme", o el indispensable "conectate"; a los más complejos y trascendentales, como el inolvidable "ya he llegado a casa, no te preocupes, buenas noches", el sorpresivo "eh, acabo de ver tu número en la agenda y te he llamado, aunque realmente no tenga excesivas ganas de verte", o el no menos abstracto "date prisa, bastardo hijo de puta fumador de crak, como volvamos a llegar tarde por tu culpa, juro que te arrancaré los intestinos con una cuchara de helado y los usaré para forrar parte del cableado de mi casa".

Si bien es cierto que, en contadas ocasiones, se establece un código previo entre los "interlocutores". ¡¿Pero que se hace en los casos en los que esto no ocurre?! ¡¿QUE?!

Tras esto, llego a dos conclusiones:

1. El ser humano tiene los huevos/ovarios(para no discriminar) COMO PUTOS RASCACIELOS. Solo así se explica que alberguemos la esperanza de que el receptor entienda a la perfección lo que queremos transmitirle (¿Hola? Si tuviesemos telepatía, ¿para que cojones querríamos el puto teléfono?)

2. La falta de sueño me afecta de mala manera. De muuuuy mala manera.

Kwyjibo

Ley de Pugh: Si el cerebro humano fuera lo bastante sencillo como para que lo entendiéramos, nosotros seríamos demasiado simples como para entenderlo.

Vida absurda



¿Por qué no aprenderé a cerrar la puñetera boca en el momento adecuado? ¿Por qué no puedo contener esas irresistibles ganas de ponerle la puntilla a una situación incómoda? ¿Por qué tengo que hacer gilipolleces? y lo peor de todo ¿por qué siempre me pillan?


Cuando hablo de esto me viene a la cabeza un curioso caso que ocurrió en clase hace un año, y que diría que fue el culmen de mi acabamiento. Después de eso no podía caer más bajo, y no podía hacer el ridiculo de una forma más evidente. Y lo peor es que siempre me pillan, JODER.

Hora: No sé, a media mañana. Entre el desayuno y la comida
Lugar: Clase (El nombre de la asignatura era muy dificil y mi cabeza ha decidido eliminarlo)
Cantidad de gente: Media/Bastante
Tiempo: Ni puta idea, estaba en clase.

Teníamos que hacer una práctica de nosequécojones. Una de esas prácticas de las que tenemos otras 452312786 al año. Estaba aburrido, y era uno de esos días que (tal vez por el jodido efecto del café. Esto es un tema que algun día trataré, porque a mi el café me afecta mucho y mal) Tenía ganas de hacer gilipolleces.
El Sr. Rosa se levantó, y se dirigió a la mesa del profesor con la hoja en la mano a intentar resolver las dudas que asaltaban su incompetente cabeza. El profesor permanecía sumergido en su mundo profesional dentro de la pantalla de su ordenador.
Yo lo ví, ví como se acercaba lentamente, por el pasillo de la derecha del aula. Cómo subía lentamente el escalón de la tarima. Cómo el profesor le miraba y le pedía explicaciones con la mirada. Yo ví, sentado desde mi sitio como él le mostraba sus dudas, y el profesor, a mucha honra le soltaba una de esas parrafadas de 15 minutos que no soporta nadie. Yo, desde mi silla, ví como el Sr. Rosa se aburría, y miraba de vez en cuando a sus alrededores, y a sus compañeros. Bucaba algo que le distrajese. Y ahí estaba yo, mirandole. Era mi momento. Y todo sucedió como en las películas, cuando hay un momento de esos tensos: a camara lenta.
Cerré el puño, y me llevé la mano a la boca con un movimiento ascendente y descendente, simulando una "guarrerida" que por que no caiga el desprestigio de este blog (aunque no tengamos) no nombraré.

El Sr. Rosa se rió.

Yo, como buen capullo que soy, seguí, es más, aumenté la brutalidad del movimiento para hacerlo más exagerado, y más gracioso. Cerre los ojos y me metí de lleno en mi papel.
Al abrirlos se me calló el mundo.
El profesor estaba quieto, había dejado de explicarle al Sr. Rosa para mirarme a mí. Yo seguía con la mano en la boca.
Y... ¿Qué se hace en esos caso, cuando sabes que has perdido toda dignidad, pero tienes que disimular para ver si cuela?... Fingir que bostezas.
Demasiado tarde.
Su cara (la del profesor) lo dijo todo.
Ya no pude volver a mirarle sin tener la sensación de que pensaba que las conexiones de mi cerebro eran erroneas.

Luego el Sr. Rosa, y muchos otros que lo habían visto, tuvieron tema para reirse de mi, como mínimo lo que queda de día, de mes, de año, y de vida.

Son cosas que no podemos evitar. Nos gusta hacer el ridículo por naturaleza.

Porque la vida a veces, por no decir siempre, resulta absurda.




miércoles, 4 de noviembre de 2009

Kwyjibo


Otra de Garfield
"¿Por qué debería preocuparme la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mi?"
Groucho Marx

Remesa de material matutino

En un alarde de inspiración...


(las quejas respecto al segundo vídeo, dirijanlas a la Sra. Pezón)