
... en verdad no, pero... ¿No molaría?
Esos jóvenes y valerosos nuevos trabajadores se lanzan con la mayor de las ilusiones a una piscina llena de peligros. Para ellos esta lista de cosas que pueden encontrarse y algunos consejos para sobrevivir o al menos, para prepararse mentalmente:
1º- No esperes tener un presupuesto. No siempre es así, pero no es infrecuente encontrarte con que tu presupuesto se basa en un 0.1% de las ventas; si es así, estás de suerte: otros colegas tuyos sólo disponen de intercambios con otras empresas, el de administración que es muy bueno diseñando, la fotocopiadora, y su tiempo.
2º- Apréndete una definición de Qué es Marketing. Al menos en el papel, tendrás poder en tu organización: estás en el staff. Con frecuencia eso sólo se traduce en que puedes hablar de tú al jefe, pero puedes encontrarte con que ‘los viejos del lugar’ (gente no necesariamente mucho mayor que tú) tengan suspicacias sobre tí y tu valía, porque no sabrán qué haces ahí, ni porqué lo haces tú y no ellos, y maliciosamente te preguntarán “¿pero en qué consiste tu trabajo?”. Es una maldad, en realidad no les gustas, pero si no les das una buena respuesta, prepárate para que corra el rumor de que no haces nada, aunque vuelvas a las 10 de la noche a casa todos los días.
3º- No entres cobrando menos de lo que crees que es justo. No te creas que te lo subirán al nivel que deseas ‘en cuanto descubran lo que vales’. No pasará. La razón es que, una vez dentro, una subida fuerte del salario de una persona pronto se conoce en toda la empresa (recuerda: es una pyme) y eso puede generar un gran malestar entre tus compañeros. Tu jefe tratará de evitarlo y os subirá a todos por el estilo, es decir, más bien poco.
4º- Tu jefe manda. Te quiere para gestionar lo que a él se le ocurre, y para producir nuevas ideas que a él (a su empresa) le generen pasta. Pero generalmente tú sólo podrás matizar las suyas, y las tuyas siempre tendrán escasos recursos para lanzarse (o ninguno). Así pues, piensa que son las ideas de tu jefe las que se lanzarán como se tiene que hacer. Tú eres como mucho su musa. Y creeme, no importa mucho la diferencia de formación: ese es tu sitio.
5º- El departamento de marketing eres tú. Tú montarás los stands, tú diseñarás los folletos, tú te encargarás de pensar ofertas atractivas… no tendrás presupuesto para diseño, profesionales, etc.
6º- Te confundirán con el jefe de ventas. Tendrás que ver cómo motivar a tus vendedores, generalmente perros viejos que saben su importancia en la empresa (y tu jefe también la sabe) por lo que tus criterios sobre cómo se ha de vender caerán en saco roto al poco tiempo.
7º- La creatividad no vende. No insistas: no vende. Tu jefe lo sabe. Un director de marketing generalmente no suele ser un tipo creativo con la publi (para eso están los creativos, no?) pero por si acaso lo intentas, no pasarás su filtro. Incluso la mera innovación suele serles incómoda.
8º- Tu cliente es tu jefe. Tu trabajo es negociar con él tus iniciativas para poder desarrollarlas al menos en un %. Frustra, sí. Pero es lo que hay. Y cansa, también cansa.
9º- No te jubilarás allí. Es más, probablemente no sobrevivas mucho más de un par de años. Por la razón que sea, por ellos , por tí.
10º- Aprende. Aprende de todo lo que veas, de todas las empresas por las que pases. Puede servirte para dos cosas, o para optar a puestos mejores en otras empresas de la zona, o para fundar tu propia Pyme. En ese caso, recuerda lo que has aprendido, e intenta cometer errores nuevos.
Si todo va bien, un día serás un empresario con mucha experiencia, con una pequeña empresa ubicada en cualquier lugar, y contratarás a alquien a quien encuentras un tipo brillante y válido. Dale una oportunidad para hacer su trabajo.
Fuente: http://popmk.com/2005/07/25/consejos-para-un-director-de-marketing-que-empieza/
xD
Cómo de avanzados están en este país que han conseguido introducir porno en las radios de los trenes. Una maquinista de tren, que realizaba el trayecto entre Zwolle y Leeuwarden en Holanda, se olvidó de cerrar el micrófono de la cabina de mandos, para proceder a realizar una de sus actividades rutinarias mientras vela por la seguridad y atención de los viajeros; masturbarse.
Uno de los sorprendidos viajeros lo grabó y los puso a disposición de los curiosos en YouTube; posteriormente fue recogido en freak4tube.
Medio muerto de inanición, Kermit Kroll entró tambaleándose en el salón de la casa de sus padres, quienes le esperaban ansiosos en compañía del inspector Ford.
-Gracias por pagar el rescate, familia -exclamó Kermit-. Nunca creí salir vivo de allí.
-Cuénteme lo que pasó -dijo el inspector Ford.
-Iba hacia el centro para que me ahormasen el sombrero, cuando se paró un sedán y dos hombres me preguntaron si quería ver un caballo que sabía recitar la Declaración de Gettysburg. Contesté que bueno y subí. Luego ya no sé más excepto que me dieron cloroformo y que me desperté atado a una silla y con los ojos vendados.
El inspector Ford examinó la nota de rescate: "Queridos mamá y papá: Dejad 50.000 dólares en una bolsa debajo del puente de Decatur Street. Si no hay puente en Decatur Street, por favor construid uno. Me tratan bien, tengo alojamiento y buena comida, aunque ayer por la noche las almejas de lata estaban demasiado cocidas. Enviad el dinero rápidamente, porque si no se sabe de vosotros dentro de varios días, el hombre que ahora me hace la cama me estrangulará. Os quiere, Kermit. P. S. Esto no es una broma. Adjunto una broma para que podáis apreciar la diferencia".
-¿Se le ocurre alguna idea acerca de dónde le tenían encerrado?
-No. Oía un ruido extraño fuera de la ventana.
-¿Extraño?
-Sí. ¿Conoce el ruido que hace el arenque cuando se le cuenta una mentira?
-Hummm -murmuró el inspector Ford-. ¿Y cómo consigfuió escapar por fin?
-Les dije que quería ir al béisbol, pero que tenía sólo una entrada. Me dijeron que bueno, con la condición de que llevase la venda puesta y prometiera volver a casa antes de medianoche. Así lo hice, pero al tercer cuarto de hora los Gigantes llevaban demasiada ventaja, así que me fui y me vine para acá.
-Muy interesante -exclamó el inspector Ford-. Ahora sé que este secuestro ha sido fingido. Creo que lo ha preparado usted para repartirse el dinero.
Anque Kermit Kroll vivía aún con sus padres, éstos contaban ochenta años y él sesenta. Unos secuestradores de verdad jamás raptarían a un niño de sesenta años, ya que no tiene sentido.
-Acabo de matar a mi marido -sollozó Cynthia Freem junto al cuerpo del hombre fornido que yacía en la nieve.
-¿Cómo ocurrió? -preguntó el inspector Ford, sin andarse por las ramas.
-Estábamos cazando. A Quincy le gustaba cazar, igual que a mí. Nos separamos momentáneamente. Vi moverse los arbustos. Creo que imaginé que se trataba de una marmota. Disparé. Era demasiado tarde. Al quitarle el pellejo, comprendí que estábamos casados.
-Hmmm - murmuró el inspector Ford, observando las pisadas en la nieve-. Debe ser usted muy buena tiradora. Le acertó justo entre las cejas.
-Oh, no, tuve suerte. Realmente soy una aficionada en este tipo de cosas.
-Ya veo.
El inspector Ford examinó lo que llevaba el muerto. En el bolsillo llevaba un string, así como una manzana de 1904 e instrucciones sobre lo que debe hacerse en caso de despertar al lado de un armenio.
-Señora Freem, ¿ha sido éste el primer accidente de caza de su marido?
-El primero fatal, sí. Aunque una vez, en las Montañas Rocosas del Canadá, un águila se le llevó el certificado de nacimiento.
-¿Su marido llevaba siempre bisoñé?
-No realmente. Solía llevarlo encima y lo sacaba si le contradecían en una discusión. ¿Por qué?
-Parece un tipo excéntrico.
-Lo era.
-¿Es por eso que usted le asesinó?
Un cazador de experiencia como Quincy Freem jamás habría salido a cazar ciervos en ropa interior. En realidad la señora Freem le había apaleado hasta matarle cuando estaba jugando a hacer manitas, e intentó luego simular un accidente de caza arrastrando su cuerpo hasta el bosque y dejando junto a él un ejemplar de Caza y fauna. Con las prisas se olvidó de vestirle. El porqué el difunto estaba jugando a hacer manitas en ropa interior permanece en el misterio.
La vitrina de cristal estaba rota y el Zafiro Bellini había desaparecido. Las únicas pistas halladas en el museo eran un cabello rubio y una docena de huellas digitales, todas pequeñas. El guarda explicó que estaba de vigilancia cuando una figura vestida de negro le atacó por detrás y le golpeó en la cabeza con unas notas para una charla. Un momento antes de perder el conocimiento, le pareció oír cómo una voz masculina decía: "Jerry, llama a tu madre", pero no estaba seguro. En apariencia, el ladrón había entrado por la claraboya y había bajado por la pared con botas de succión, como una mosca humana. El personal del museo disponía permanentemente de un enorme matamoscas para tales eventualidades, pero esta vez le habían dado un chasco.
-¿Para qué querrá alguine el Zafiro Bellini? -preguntó el conservador del museo-. ¿No se habrá enterado de que está maldito?
-¿Ha dicho usted algo de una maldición? -saltó rápido el inspector Ford.
-El zafiro primitivamente fue propiedad de un sultán que murió en misteriosas circunstancias, cuando una mano brotó de un bol de sopa que estaba comiendo y le estranguló. El propietario siguiente fue un lord inglés al que su esposa encontró un día plantado cabeza abajo en una maceta. No se supo nada de la joya por algún tiempo; luego, años más tarde, apareció en posesión de un millonario de Texas, que se cepillaba los dientes cuando de pronto se incendió. No compramos el zafiro hasta el mes pasado, pero la maldición parece continuar todavía, porque, poco después de obtenerlo, el patronato en peso del museo se puso en fila india y bailando la conga se precipitó por un acantilado.
-Bien -exclamó el inspector Ford-, la joya tal vez traiga desgracia, pero es de mucho valor, y si quieren recuperarla, vayan a la charcutería Handleman y detengan a Leonard Handleman. Hallarán el zafiro en su bolsillo.
El día anterior, Leonard Handleman había comentado: "Chico, si pudiera echarle mano a un zafiro así de grande, podría dejar la charcutería".
Aparentemente, Walker se había suicidado. Una dosis excesiva de somnífero. Sin embargo, algo no encajaba para el inspector Ford. Tal vez era la posición del cuerpo. Se hallaba metido dentro del televisor, asomado a la pantalla. En el suelo había una enigmática nota de suicida: "Querida Edna: me pica el traje de lana, así que he decidido quitarme la vida. Procura que nuestro hijo complete su corrupción. Te lego toda mi fortuna, con excepción del solideo que, por la presente, lego al planetarium. Por favor, no llores por mí, pues me alegro de estar muerto y lo prefiero con mucho a pagar el alquiler. Adiós, Henry. P. S. Tal vez no sea el momento oportuno para tocar el tema, pero tengo todos los motivos para creer que tu hermano está saliendo con una gallina de Cornualles".
Edna Walker se mordió nerviosamente el labio inferior.
-¿Qué conclusión saca usted, inspector?
-El inspector Ford consideró el frasco de somníferos que había en la mesita de noche.
-¿Desde cuándo padecía su marido de insomnio?
-Desde hacía años. Era psicólogo. Tenía miedo de que, si cerraba los ojos, el ayuntamiento le pintase el cuerpo con una raya blanca.
-Ya comprendo. ¿Tenía enemigos?
-En realidad, no. Exceptuando unos zíngaros que regentaban un salón de té en las afueras de la ciudad. Mi marido les insultó una vez, poniéndose orejeras y saltando a la pata coja ante el establecimiento en su día de sabbath.
El inspector Ford advirtió un vaso de leche medio vacío sobre la mesa del despacho. Estaba caliente todavía.
-Señora Walker, ¿está su hijo ahora en la Universidad?
-Me temo que no. Le expulsaron la semana pasada por conducta inmoral. Fue una sorpresa para nosotros. Le decubrieron tratando de sumergir a un enano en salsa tártara. Estas cosas no se toleran en una institución cristiana.
-Y una cosa que no tolero yo es el crimen. Su hijo queda detenido.
El cadáver del señor Walker llevaba dinero en efectivo en los bolsillos. Un hombre que va a suicidarse se aseguraría de llevarse la tarjeta de crédito para firmar las facturas, y no se preocuparía de nada más.
El inspector Ford irrumpió en el estudio. Caído en el suelo se encontraba el cuerpo de Clifford Wheel, que aparentemente había sido golpeado por la espalda con un mazo de croquet. La posición del cuerpo indicaba que la víctima había sido sorprendida mientras le cantaba "Sorrento" a su pez de colores. Las pruebas indicaban que se había producido una terrible lucha, dos veces interrumpida por las llamadas telefónicas, una que fue una equivocación y otra que ofrecía a la víctima lecciones de baile.
Antes de morir, Wheel había mojado un dedo en el tintero para garrapatear un mensaje: "Drásticas Rebajas de Otoño - ¡Que Nadie Deje de Aprovecharlas!"
-Un hombre de negocios hasta el fin -murmuró Ives, su criado, cuyos zapatos de exagerados tacones, detalle curioso, le hacían cinco centímetros más bajo.
La puerta que daba a la terraza estaba abierta y unas huellas partían de allí para luego bajar al vestíbulo y desaparecer en un cajón.
-¿Dónde se hallaba usted cuando ocurrió, Ives?
- En la cocina, fregando los platos -respondió Ives, sacando de la cartera un poco de espuma para corroborar su declaración.
-¿Oyó usted algo?
-El señor estaba en el estudio con unos cuantos hombres. Discutían acerca de quién era el más alto. Me pareció oir que el señor Wheel se ponía a cantar una canción tirolesa, mientras el señor Mosley, su socio, gritaba: "Dios mío, me estoy quedando calvo!". Después sólo sé que sonó un glissando de arpa y la cabeza del señor Wheel cayó rodando al césped. Oí que el señor Mosley le amenazaba. Decía que si el señor Wheel le tocaba su pomelo otra vez, no le garantizaría un crédito bancario. Creo que él lo mató.
-¿La puerta de la terraza se abre desde dentro o desde fuera? -preguntó a Ives el inspector Ford.
-Desde fuera. ¿Por qué?
-Justamente tal como sospechaba. Porque ahora sé que fue usted, y no Mosley, quien mató a Clifford Wheel.
Según la disposición de la casa, Ives no pudo haberse deslizado por detrás de su señor. Habría tenido que deslizarse por delante de él, momento en el que el señor Wheel hubiera dejado de cantar "Sorrento" para descargar el mazo sobre Ives, un ritual observado por ambos en numerosas ocasiones.
Consideramos imprescindible la retirada de la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible por los siguientes motivos:
La disposición es una concesión más a la vieja industria del entretenimiento en detrimento de los derechos fundamentales de la ciudadanía en la era digital.
La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar derechos fundamentales de las personas, sin la debida tutela judicial efectiva, para proteger derechos de menor rango como la propiedad intelectual. Dicha circunstancia ya fue aclarada con el dictado de inconstitucionalidad de la ley Corcuera (o «ley de la patada en la puerta»). El Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet, respaldado por más de 200.000 personas, ya avanzó la reacción y demandas de la ciudadanía antes la perspectiva inaceptable del gobierno.
Para impulsar un definitivo cambio de rumbo y coordinar una respuesta conjunta, el 9 de enero se ha constituido la Red SOStenible, una plataforma representativa de todos los sectores sociedad civil afectados. El objetivo es iniciar una ofensiva para garantizar una regulación del entorno digital que permita expresar todo el potencial de la Red y de la creación cultural respetando las libertades fundamentales.
En este sentido, reconocemos como referencia para el desarrollo de la era digital, la Carta para la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento, un documento de síntesis elaborado por más de cien expertos de 20 países que recoge los principios legales fundamentales que deben inspirar este nuevo horizonte.
En particular, consideramos que en estos momentos es especialmente urgentes la implementación por parte de gobiernos e instituciones competentes, de los siguientes aspectos recogidos en la Carta:
Por todo ello hoy se inicia la campaña Internet no será otra tele y se llevarán a cabo diversas acciones ciudadanas durante todo el periodo de la presidencia española de la UE.
Consideramos particularmente importantes en el calendario de la presidencia de turno española el II Congreso de Economía de la Cultura (29 y 30 de marzo en Barcelona), Reunión Informal de ministros de Cultura (30 y 31 de marzo en Barcelona) y la reunión de ministros de Telecomunicaciones (18 a 20 de abril en Granada).
La Red tiene previsto reunirse con representantes nacionales e internacionales de partidos políticos, representantes de la cultura y delegaciones diplomáticas.
Firmado: Red SOStenible. La Red SOStenible somos todos. Si quieres adherirte a este texto, cópialo, bloguéalo, difúndelo.
PD: Sigo en huelga de creación hasta que el Sr. Marrón se digne a complacernos con una de sus diatribas (a menos que la SGAE o GANGAGANGA se lo impidan).